lunes, 20 de febrero de 2012

La Equidad motivacional como medida de atención a la diversidad

¿Por qué algunos alumnos abordan el aprendizaje con entusiasmo y otros de mala gana? Creo que puede ser una falta de motivación donde los logros no se equiparan a los esfuerzos. Los niños no conocen realmente sus posibilidades y muchos de los docentes a veces no saben potenciar los valores del niño para que estén realmente motivados. En cambio hay otros alumnos que su motivación es intrínseca, y se marcan sus objetivos y se enfrentan al aprendizaje con ganas a conseguirlos.

¿Por qué algunos eligen tareas sencillas en las que el éxito está asegurado y otros prefieren problemas en los que las posibilidades de éxito y fracaso estén en equilibrio? Los alumnos están acostumbrados a la ley del mínimo esfuerzo para conseguir solo el aprobado sin más, son alumnos que por lo general buscan, desde mi opinión, sobre todo evitar el fracaso y la frustración y eligen esas tareas más sencillas de realizar. Otros alumnos, en cambio tienen motivación suficiente y se retan así mismos para conseguir algo más, y el éxito es mayor aún a costa de dedicarle más esfuerzo, ya que como he nombrado anteriormente buscan el satisfacer las metas marcadas.

¿Por qué hay tantos alumnos que no se esfuerzan en la escuela? Puede que se deba a una falta de tener unas metas claras, todo es tan fácil que el esfuerzo no entra en su forma de pensar y van realizando las tareas mínimas sin hacer más de lo estrictamente necesario.

¿Por qué otros alumnos ocultan sus esfuerzos o se niegan a admitir que estudian mucho? Porque está mal visto el típico empollón. Está mejor visto, entre muchos de ellos, los que dicen “yo no he estudiado apenas”. No quieren admitir ese esfuerzo si no que tienen suerte, o que son inteligentes, pero nunca que ha sido fruto de un esfuerzo y trabajar la materia.


¿Qué merece la pena que aprendan los alumnos de cara al futuro? Deben comprender y conocer que el “aprender” es una forma o vehículo de conseguir lo que se propongan, para ser individuos con un desarrollo personal integro, para poder ayudar a otros en su misma situación, aunque sean “muy mayores”,  que siempre hay motivos para aprender. También merece la pena enseñar a los niños a “saber pensar” para que en el futuro sean libres para determinar sus metas de forma objetivo, para que sepan que siempre se pueden aprender más y sobre todo para que esta herramienta de saber pensar le sirva para encontrar soluciones a los problemas que les presente y a diferenciar entre toda la información que les rodea cuales es la que le puede ser útil en ese momento. Creo que también es importante de cara al futuro que los alumnos sepan superar las frustraciones que conlleva siempre un nuevo aprendizaje y que se pueden superar y no deben tirar la toalla, esto le ayudará a saber abordar cada situación nueva de aprendizaje y situaciones cotidianas del día a día.


Nuestros criterios de evaluación, ¿son normativos o criteriales? ¿Están referidos a la norma del grupo o a un nivel de exigencia absoluto? Nuestro criterio de evaluación es criterial, pero la realidad actual son en línea general normativos y referidos a la norma de grupo, ya que las metas a cumplir son las mismas para todos los alumnos.

Pero, a veces, los estudiantes que se orientan a evitar el fracaso, rinden igual de bien o se hallan dispuestos a rendir como los que se orientan al éxito. ¿Por qué ocurre esto? Debido a que tanto un alumno como otro los resultados que van a obtener son similares. El estudiante que se orienta a evitar el fracaso, se esfuerza y estudia para que no se le presente el suspender, las malas notas… y el alumno que se orienta al éxito se esfuerza, estudia para obtener buenos resultados, las motivaciones son diferentes pero los resultados parecidos.  

¿Conoce o recuerda usted a alumnos que se ajusten a los perfiles que hemos desarrollado? Si en el colegio que he estudiado he podido ver diversos perfiles, alumnos donde el esfuerzo era grandísimo, siempre preocupada por las tareas, por llevar todo estudiado cada día, en vez de descansar y salir al patio en las horas de recreo se quedaba haciendo las tareas que nos acababan de poner. Y se veía el polo opuesto, recuerdo un compañero de mi clase que era totalmente lo opuesto a esta chica, tenía como ley que él no servía para estudiar, lo que provocaba su manera de actuar, no estudiaba, sus notas eran bajas, un alumno con aceptación al fracaso.
Hablando de alumnos que se orientan a evitar el fracaso, pues chicas y chicos que estudiaban el día antes o incluso momentos antes de empezar el examen se lo miraban por encima, pero al final aprobaban, ya que todos los errores lo solucionaban y se preocupaban por ello. Y con orientación al éxito, recuerdo una chica, concretamente, que era muy responsable, que siempre preguntaba todas las dudas en clase y se esforzaba por tener buenas notas.
¿Qué utilidad para nuestro trabajo puede tener el análisis basado en la aproximación al éxito y la evitación del fracaso? Toda la información y todo lo que conozcamos a nuestros alumnos creo que ayuda a saber que tipo de motivaciones tiene cada uno, que es lo que mueve a cada alumno es una buena forma de poder adaptarnos a ellos.

¿Cómo se enseña a planificar? Creo que habría que basar la planificación en el conocimiento personal del niño, hacerle ver de alguna manera la eficacia de realizar las tareas en pequeños escalones, submetas, para así llegar a una meta final.
Creo que la planificación está totalmente vinculada a la motivación, por lo que hay que hacerle buscar razones concretas y a que crea en esa manera de trabajar. El niño debe sentir control de lo que le suceda en el futuro para que sea un éxito significativo y motivador para él.

Previo al planteamiento de una tarea o trabajo, ¿de qué manera podríamos atender los tres aspectos propuestos por Pintrich: creencia de capacidad, razones y emociones? Si nos basamos siempre en la planificación, en el conocimiento del niño y de su realidad, en su entorno familiar y social, podremos ayudar al niño a ver su capacidad y posibilidades.
Las razones del niño están siempre vinculadas a la demanda personal, a su familia y grupo en el que vive, de ahí la gran importancia de la atención a la diversidad. En estas razones hay que considerar la actuación y acción de los padres que reconducen la voluntad y capacidad del niño orientado, su situación hacía al éxito o fracaso. Este factor está condicionando las emociones del niño, y posicionando en unos sentimientos que le llevarían al éxito si se enfoca bien la planificación hacía una meta real, personal de ese niño.
Como reflexión personal quiero decir que dentro del ámbito de la docencia, el que los alumnos dispongan de un tutor y que éste lleve a cabo una buena acción tutorial con ellos, facilitaría esta planificación y la mejora de las habilidades asociadas a la motivación de logro. Si se usa bien esa herramienta del docente, siguiendo de una manera un poco más individual, las calificaciones serían mejores, la implicación de los alumnos en las clases aumentaría, acudirían más a clase…

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