lunes, 27 de febrero de 2012

Voluntad de aprender: buscar un artículo de ampliación al contenido


La referencia del artículo que creo que complementa a la información ya dada sería:
Hacia una Educación Inclusiva para todos, del autor José Luis Barrio De La Puente, Universidad Complutense de Madrid, septiembre de 2008. 



El interés por la Educación Inclusiva ha ido creciendo progresivamente tanto en el 
contexto educativo español como en el internacional, concibiéndola desde un punto de 
vista más amplio que el del ámbito de la integración del alumnado con necesidades 
educativas especiales. Al relacionarla con otros ámbitos de la diversidad, la Educación 
Inclusiva, se puede considerar como una filosofía y un proyecto de amplio espectro 
capaz de aglutinar a toda la comunidad educativa en una línea de actuación común. 


En la actualidad existe la idea de desarrollar una educación única, igualitaria y de 
calidad en los centros o comunidades educativas, esta idea es compartida por algunos 
profesores, centros y servicios educativos. Sin embargo, la Educación Inclusiva es un 
gran proyecto que trata de construir una educación que rechace cualquier tipo de 
exclusión educativa y que potencie la participación y el aprendizaje equitativo. 


Revista Complutense de Educación 13 ISSN: 1130-2496 
Vol. 20 Núm. 1 (2009) 13-31 



José Luis Barrio de la Puente Hacia una Educación Inclusiva para todos 



Resumen 


La Educación Inclusiva es un proceso que lleva consigo la idea de participación, rechaza cualquier tipo de exclusión educativa y reclama el aprendizaje de igualdad. Es necesario diferenciar el concepto de Educación Inclusiva con otros planteamientos afines, como se refleja al comienzo del artículo. Este trabajo desarrolla los elementos clave que definen la Educación Inclusiva, analiza los retos de los sistemas educativos, y estudia las claves del desarrollo de procesos educativos inclusivos. Del análisis se deducen algunas conclusiones más importantes.


sistemas educativos, claves inclusivas. 

La creciente diversidad de la sociedad actual y su progresiva complejidad demandan 
un análisis y reflexión sobre el papel de la institución escolar y el de la educación 
en este nuevo contexto. Aunque esta división ha estado presente siempre en la sociedad, 
en la sociedad de la información y la comunicación no se debe delegar únicamente 
la responsabilidad de la educación a la institución escolar. Asimismo los 
miembros de la comunidad educativa que tratan de desarrollar una Educación Inclusiva 
en las aulas, están convencidos de que este tipo de educación proporcionará una 
mayor calidad educativa. 


La Educación Inclusiva aparece como la posibilidad de construcción de una sociedad 
inclusiva en la que se reconozcan y participen todos los ciudadanos, eliminando 
todo tipo de exclusiones sociales, económicas y culturales. Aunque, a veces, la 
defensa de las escuelas inclusivas se ha vinculado a la defensa de determinados grupos 
y colectivos específicos con necesidades educativas especiales, la inclusión se 
refiere a todas las personas y a todos los colectivos. La Educación Inclusiva pretende 
educar juntos a todo el alumnado, prestando especial atención a aquellos alumnos 
que tradicionalmente han sido objeto de exclusión en la escuela. 


Con este artículo se pretende realizar un acercamiento progresivo a la Educación 
Inclusiva, abordando la cuestión conceptual, clarificando el concepto y diferenciándolo 
de otros planteamientos afines y analizando el estado de la Educación Inclusiva 
y algunas de sus claves. 


Aproximación conceptual de la Educación Inclusiva 
En el marco teórico se trata de dar cobertura a la Educación Inclusiva con acercamientos 
progresivos a la misma, analizando enfoques diferentes. 


La diversidad hace referencia a las necesidades educativas de todos y cada uno de 
los miembros de la comunidad educativa. La integración escolar permite a los alumnos 
con discapacidades participar del aprendizaje junto con los demás alumnos que 
tienen otras posibilidades, en el ámbito de una escuela común. 


La inclusión o Educación Inclusiva es un concepto teórico de la pedagogía que 
hace referencia al modo en que se debe dar respuesta en la escuela a la diversidad. Es 
un término que surge en los años 90 y pretende sustituir al de integración, hasta ese 
momento dominante en la práctica educativa. Su supuesto básico es que hay que 
modificar el sistema para responder a todos los alumnos, en vez de entender que son 
los alumnos quienes se tienen que adaptar al sistema, integrándose en él. 


Implica un enfoque diferente a la hora de identificar y tratar de resolver las dificultades 
que surgen en los centros educativos. La inclusión se orienta a identificar y 
reducir las barreras del aprendizaje y de la participación, y a potenciar los recursos 
para el apoyo a todos los miembros de la comunidad educativa (Booth et al., 2000). 

Los centros y los profesores deberán identificar y eliminar las barreras 
para la participación. Después de realizar un análisis y valoración 
de la organización y funcionamiento del centro, detectando todos los 
aspectos que puedan dificultar la participación de los miembros en el 
centro educativo, se deberán modificar, entre otros aspectos, los siguientes: 
rutinas, organización de los espacios, aspectos metodológicos, 
normativa del centro, relaciones con la familia, intercambio de 
información docente, formación del profesorado, etc.  
Las barreras que impiden la participación son todos aquellos aspectos 
de la organización y funcionamiento del centro educativo que “discapacitan”, 
que impiden el desarrollo personal y que niegan a algunas 
personas la posibilidad de obtener un provecho similar a los demás. 
Las barreras son siempre variadas y serán distintas en cada centro 
educativo, lo más importante es que los centros educativos y los profesores 
asuman el compromiso de ir modificando dichos obstáculos 
de forma progresiva. El camino hacia la inclusión será único e individual 
en cada centro, debido a que las prioridades han de ser establecidas 
internamente. 

Para llevar a la práctica con éxito la inclusión educativa es necesario romper 
el aislamiento profesional tan frecuente en algunos centros educativos y 
potenciar el intercambio de ideas, conocimientos, experiencias, recursos y 
profesionales. Por tanto, es necesario fomentar la colaboración entre profesores, 
profesores de apoyo, alumnos, centros educativos y otras instituciones 
del entorno. 

Las relaciones entre escuela y sociedad. Es muy importante potenciar las 
relaciones entre la escuela y la sociedad mediante iniciativas de carácter inclusivo. 
El centro educativo debe abrirse a la comunidad, al municipio y al barrio en un intercambio recíproco de recursos, de información, de profesionales, 
etc. Según Bartón (2001) “la escuela inclusiva es a la vez un microcosmos 
y un camino hacia la sociedad inclusiva”. 
Por otra parte, existen otras tendencias que son contrarias a la inclusión, argumentando 
que se puede fomentar la competitividad entre los centros educativos creando 
centros “gueto” marginales o de élite, la intensificación de los procesos de etiquetado 
de los alumnos, el lenguaje de la especialización, etc., también tienen en cuenta el 
miedo a arriesgarse y a probar cosas nuevas en la educación. 

Hacia una comprensión de las escuelas inclusivas 

Para crear contextos inclusivos y desarrollar prácticas inclusivas en las escuelas se 
deberán tener en cuenta ciertos aspectos que pueden ser útiles para aquellos profesionales 
que trabajen en centros interesados en formular estrategias y metodologías 
inclusivas. Estos aspectos son los que se señalan a continuación: 

a) Partir de las prácticas y conocimientos previos. En las escuelas se encuentra 
mucho más conocimiento del que se utiliza. Por tanto, el objetivo principal 
deberá ir encaminado a hacer un mejor uso de la capacidad y la creatividad 
presentes en el contexto dado. Es necesario que el profesorado 
colabore en el desarrollo de mecanismos para analizar sus propias prácticas 
educativas y para promover una interacción más dinámica entre el alumnado 
y el profesorado. 

b) Consideración de las diferencias como oportunidades de aprendizaje. Al 
modificar las estructuras existentes en la escuela se requiere un proceso de 
improvisación por parte del profesorado para responder a las diferentes 
formas de retroalimentación expresadas por el alumnado. Para el profesorado 
con experiencia, esto implica la aplicación de conocimientos adquiridos 
durante años. Se puede considerar que para el alumnado que no encaja 
en las estructuras existentes, el profesorado tiene que improvisar más todavía 
para dar solución a los problemas planteados. 

c) Evaluación de las barreras a la participación. Al analizar las diferentes 
formas de trabajar con el alumnado se puede investigar si ciertos aspectos 
de las prácticas educativas pueden ser, en sí mismas, barreras a la participación. 
Se debe potenciar la interacción entre el alumnado y el profesorado, y 
los procesos de desarrollo deben incorporar mecanismos diseñados para 
poder identificar las barreras que algunos alumnos puedan estar experimentando 
y así poder darles solución a través de apoyos escolares. 

d) El uso de los recursos disponibles en apoyo del aprendizaje. El uso eficiente 
de los recursos, especialmente de los recursos humanos, es un elemento 
fundamental de los procesos orientados a promover contextos más participativos, activos y amistosos en el aula. Las posibilidades son grandes y en ellas están incluidas la cooperación entre el profesorado, el personal de apoyo, los padres e incluso entre el propio alumnado. Una mejor cooperación entre el alumnado, el profesorado y los demás miembros de la comunidad educativa puede contribuir al desarrollo de una educación más inclusiva contribuyendo a mejorar las condiciones de aprendizaje en la escuela. 

e) Desarrollo de un lenguaje de práctica. En los contextos donde las estructuras 
de apoyo mutuo son deficientes, no es fácil animar al profesorado a 
desarrollar prácticas educativas más inclusivas. La organización tradicional 
de la escuela, donde el profesorado no tiene la oportunidad de observar las 
prácticas educativas de sus compañeros, representa una barrera. Esto dificulta 
el desarrollo de un lenguaje de práctica común que permita que el profesorado 
comparta ideas, opiniones, experiencias y reflexiones sobre sus 
metodologías de trabajo. Con el intercambio de técnicas, estrategias y metodologías 
del profesorado de un centro educativo, se podría conseguir un 
mayor avance en el desarrollo de prácticas educativas más idóneas para el 
alumnado. 

f) Crear condiciones que animen a correr riesgos. El profesorado realiza su 
labor delante de una audiencia y al experimentar con sus prácticas educativas 
está corriendo algún riesgo. Por tanto, se debe potenciar un clima de 
trabajo que ofrezca apoyo a tal riesgo. Así la administración del cambio es 
un factor central en la creación de condiciones que fomenten el desarrollo 
de prácticas más inclusivas. 

Con la aplicación de todos estos factores se podrá crear una cultura escolar que se 
preocupe en desarrollar modalidades de trabajo que tiendan a reducir las barreras a la 
participación experimentadas por el alumnado, y así se podrán realizar más prácticas 
educativas inclusivas. 

La Educación Inclusiva rechaza cualquier tipo de política, cultura y práctica educativa 
que promueven cualquier tipo de exclusión. Las directrices educativas de muchos 
de los países y organismos internacionales2 tienen como objetivo trabajar en la 
Educación Inclusiva, pero en los mismos países que suscriben la Educación Inclusiva 
perduran estructuras, regulaciones, normativas y modos de hacer que entran en contradicción con los valores de la Educación Inclusiva. Por este motivo debemos trabajar 
en una doble dirección: 2 Naciones Unidas, la UNESCO y las políticas educativas y tratados de más de 190 países han reconocido como un derecho humano la Educación Inclusiva, el derecho a una educación común, equitativa y de calidad para todos, aunque este compromiso no es una tarea evidente ni fácil de alcanzar. 

a) Por un lado, adaptar un punto de vista crítico sobre los procesos que nos 
llevan a la exclusión de los alumnos. 

b) Por otro, potenciar la participación de los alumnos en las escuelas, haciéndolos 
más cercanos y participativos para todos los miembros de la comunidad 
educativa. 

Los problemas que se pueden encontrar en el desarrollo de la Educación Inclusiva, 
no depende en principio de las características de los alumnos, sino que fundamentalmente 
van a depender de cada sociedad y estado, de su política, filosofía, sociedad, 
educación y financiación. Según Daniels y Garner (1999), situarse del lado de la 
inclusión exige desafiar y combatir la exclusión, esta lucha contra la exclusión no es 
igual en todas partes. Tiene metas, objetivos e intensidad diferente en distintos ámbitos 
según el grado y nivel de desarrollo social, económico y educativo alcanzado en 
cada país o región. 

Los retos de los sistemas educativos 

Los sistemas educativos que quieran incorporarse al movimiento de las escuelas 
inclusivas tendrán que afrontar los siguientes retos: la escolarización universal, el 
cuestionamiento de los sistemas educativos selectivos, el desafío a las medidas seudo-
inclusivas en sistemas educativos democráticos y el desafío a las culturas escolares 
excluyentes. 

a) La escolarización universal. 

La exclusión educativa ha existido a lo largo de toda la humanidad, pero en 
la actualidad las exclusiones escolares tienen unas características y manifestaciones 
propias que plantean nuevos desafíos y exigencias. El principal 
objetivo de la inclusión educativa es garantizar siempre al alumnado el acceso 
a la educación, por tanto, debe garantizar el acceso a la educación de 
todo el alumnado que no llega a formar parte del sistema educativo por las 
características socioeconómicas y políticas de sus propios países de origen, 
y también tiene que garantizar el acceso a la educación al alumnado que se 
encuentra en cualquier otra situación de ausencia de reconocimiento del derecho 
a la educación. 

b) El cuestionamiento de los sistemas educativos selectivos. 

En países desarrollados en los que la escolarización universal se ha alcanzado, 
la inclusión supone luchar por el fin de procesos de exclusión bien 
distintos a los anteriores. Los procesos excluyentes son promovidos en este 
caso desde distintas propuestas educativas formalizadas y reglamentadas, 
que adoptan el principio de separar y segregar a alumnos como medida pedagógica. 
Los sistemas educativos no serán selectivos ni divididos y por 
ello desde las administraciones educativas se arbitrarán financiación.

yo para garantizar el acceso a la educación a todo el alumnado que no es 
otra cosa que la inclusión. 

La división y agrupamiento del alumnado en los sistemas educativos, según 
criterios sociales, de género, cultura, lengua, capacidad, etc., no beneficiará 
ni facilitará el proceso de enseñanza y el ordenamiento educativo de la diversidad. 
El proceso de exclusión se organiza, por tanto, desde la base del 
sistema educativo, a través de su propia estructura y organización. La Educación 
Inclusiva plantea a los gobiernos de países con diferentes situaciones 
en sus sistemas educativos, el imperativo de acabar con la exclusión 
formal regulada en la estructura y organización de sus sistemas educativos. 
La solución a este problema sería la necesidad de establecer y desarrollar 
un sistema educativo único o inclusivo, que incorpore a todo el alumnado 
escolarizado. 

c) El desafío a las medidas seudo-inclusivas en sistemas educativos democráticos. 

Existen también sistemas educativos comprometidos con la inclusión, tanto 
en sus declaraciones como en sus adhesiones a los principios de la inclusión, 
pero que en el desarrollo de los mismos, sus prácticas educativas son 
más políticas y de carácter utilitario que real. Dentro de estas actuaciones se 
pueden señalar las alternativas más paliativas que educativas ya que dejan 
intacto el sistema a costa de crear itinerarios y caminos específicos para 
grupos de alumnos susceptibles de fracaso. Estas exclusiones son más sutiles 
y se promueven desde estructuras secundarias, desarrollando determinados 
aspectos de mandatos generales. Entre estas medidas exclusivas se 
pueden encontrar medidas evaluativas (reválidas, selectividades, pruebas de 
grado, modelos de evaluación, etc.), y vías pedagógicas (sistemas de apoyo, 
itinerarios educativos desiguales, programaciones individuales, aulas especiales, 
educación compensatoria, diversificación curricular, programas de 
garantía social, adaptaciones curriculares, aulas de enlace, etc.), que justifican 
la segregación dentro del propio sistema educativo “inclusivo”; como 
la única salida o incluso como la única oportunidad. Por tanto, se trata de 
una segregación interna, en cierto modo oculta, que es menos llamativa y 
visible que la inherente a las exclusiones anteriores. 

El desafío que la Educación Inclusiva plantea a este tipo de respuestas seudo-
inclusivas se basa en que la solidez de un sistema educativo inclusivo se 
fundamenta en la adecuación de las medidas educativas generales a las medidas 
de todo el alumnado. 

d) El desafío a las culturas escolares excluyentes. 

Algunas culturas pueden convertirse en un camino hacia la exclusión dentro 
de sistemas de aulas, centros y sistemas educativos. Así se puede decir 
que la inclusión no se garantiza simplemente con la existencia de estructuras 
educativas inclusivas, sino que es, sobre todo, un asunto relacionado 
Para aplicar prácticas educativas inclusivas de forma efectiva, es necesario cambiar 
profundamente la organización de la escuela. La organización de las prácticas 
escolares inclusivas debe reflejar la cultura y las políticas de la escuela, asegurando 
que tanto las actividades escolares como las extraescolares promuevan la participación 
de todos los miembros de la comunidad educativa. Teniendo en cuenta la cultura 
de la escuela también se deberá desarrollar las políticas específicas que se orienten a 
la introducción de objetivos explícitos para promover la inclusión en la planificación 
y en la gestión de la escuela, y en los procesos de enseñanza y aprendizaje. El principio 
de atención a la diversidad deberá ser el eje central de la acción educativa y no 
sólo como declaración de buenas intenciones, sino que debe recogerse en el proyecto 
educativo y curricular del centro educativo. También es importante establecer tiempos 
comunes para la coordinación del profesorado, los agrupamientos flexibles del 
alumnado, la utilización eficaz y creativa de los recursos disponibles y un estilo dinámico 
activo y participativo de dirección que introduzca mejoras continuas en el 
proceso de enseñanza y aprendizaje. 

Es preciso buscar una formación de profesionales críticos y reflexivos para la escuela 
inclusiva que promuevan la participación, la creación, la actividad, la colaboración, 
la evaluación y el proceso de formación como procesos de investigación.
Las aulas deberán ser más inclusivas para que lleguen a ser contextos en continuo 
desarrollo poniéndose al alcance del alumnado que encuentre dificultades en su participación y en su aprendizaje. 
La idea de inclusión sólo se puede desenvolver en un proceso, posiblemente interminable, 
debido a que la inclusión es un estado en continua evaluación, evolución y movimiento y, por tanto, no basta con llevar a la práctica algunas actividades inclusivas aisladas. 

La escuela con las prácticas educativas inclusivas podrá avanzar hacia la cohesión 
social, el fortalecimiento cultural, el bienestar individual y el afianzamiento de los 
valores fundamentales reales (paz, convivencia, comunicación, solidaridad, armonía 
y progreso). Así, la Educación Inclusiva es un derecho que garantiza la dimensión 
más humana de nuestra sociedad, es una exigencia de nuestro modelo económico y 
un factor de prevención de la exclusión social. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario